ORÍGENES
Ciertos autores consideran el perro como una especia distinta del lobo y de los demás cánidos, sometida hasta tal punto al hombre que no habría sobrevivido en estado salvaje.
En apoyo
de esta teoría, invocan la prescencia en los alrededores de ciertas ciudades
orientales, o en los pueblos más remotos del norte de África, de unos famosos
perros vagabundos llamados perros paria. Próximos a los dingos australianos,
son en la mayoría de los casos de un característico color amarillo anaranjado.
Sin embargo, nunca se han encontrado restos fósiles que pudieran demostrar el
origen de sus antepasados.
Finalmente
queda la tesis clásica de Buffón, según la cual nuestro fiel amigo procedería
del lobo, que es el cánido más extendido por las regiones templadas desde el
pleistoceno. Varios indicios apuntan en ésta dirección. Ambas especies poseen
la misma fórmula cromosómica, numerosas características del cráneo, esqueleto y
de la piel son similares entre ellos y, además presentan ciertas semejanzas
biológicas, patológicas y etológicas.
DOMESTICACIÓN
Si el lobo
es el antecesor del perro, falta saber cómo éste pudo ser domesticado por el
hombre. Hay que remontarse a 8 000 años a. c. para intentar comprender la
verdadera simbiosis que se estableció en aquel momento entre el hombre y el
perro. Uno y otro salían beneficiados si se asociaban para cazar y poco, a
poco, los dos socios se relacionaron cada vez más hasta que, en el neolítico,
los habitantes de un poblado adoptaron un cachorro abandonado. Así se inició
probablemente un proceso de domesticación que resultó relativamente fácil por
la propia psicología del perro. De costumbres sociales, el perro obedecía
siempre al individuo dominante, el jefe de la manada, conservando durante mucho
tiempo un carácter infantil. EL hombre, asumiendo el papel de jefe, y de madre
adoptiva, había iniciado con éxito la domesticación del perro, animal que se ha
adaptado a los más diversos medios.
Esta
domesticación se extendió rápidamente por Europa, África septentrional y Asia
occidental. Se puede considerar hoy en día que todas las grandes civilizaciones
han conocido, utilizado e incluso venerado la figura del perro. Las culturas
egipcias, griega, romana, india, azteca y china son algunas de las
civilizaciones que incluyen numerosas referencias a nuestro fiel amigo,
apreciado también en Próximo oriente desde seis mil años antes de la era
cristiana.

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