Si tienen un olfato tan refinado, ¿por qué los
perros al salir a la calle lo primero que hurgan es la basura, se acercan a
rincones contaminados y luego regresan felices al lado de sus amos con olores
nauseabundos?
Según César Milan, más conocido como “El encantador de perros”, los canes
no actúan así porque buscan oler mal, se revuelcan en residuos y hasta en
orines para impregnarse de aromas fuertes y luego, al encontrarse con otros
canes, puedan liderar la manada. “Al olfatear a un perro que, al parecer, ha
salido de cacería y por eso huele mal, los demás animales le confieren un
estatus importante”, sostiene.
A su vez, el doctor Miguel Anicama de la Clínica
Veterinaria Pretty Pet, añade que los perros se comportarían así, porque en su
evolución llegaron a ser animales
carroñeros y comían solo desechos. Es decir, los aromas extraños le son
familiares y su predilección hacia ellos le son transferidos de generación en
generación. Una conducta natural e instintiva.
El experto aconseja que
es preferible no regañar ni mucho menos golpear a la mascota cuando tenga este
comportamiento, pues aunque cueste aceptarlo, lo seguirá haciendo. Es mejor
pronunciarle un rotundo “no”, distraer al animal cuando se vaya acercando a un
lugar pestilente y hacer que siga su marcha.

No hay comentarios:
Publicar un comentario