jueves, 20 de septiembre de 2012

Óscar, el perro que desenterró a su amigo el gato



El perro y el gato convivían juntos en una casa de Manchester. El gato murió recientemente y los dueños lo enterraron en el jardín, en presencia del perro. El perro desenterró el cadáver, lo metió por la gatera y lo dejó en casa.
Cuando un vínculo sentimental se hace muy fuerte, se puede llegar a hacer cualquier cosa por otra persona, en este caso por otro animal. Si primero eran un macaco y una paloma los que sorprendían a propios y a extraños con una relación entrañable, ahora son el perro Oscar y el gato con el que convivía los que se llevan todas las miradas.
Oscar es un perro de Manchester (Inglaterra) que tenía por amigo a Arthur, un gato de mayor tamaño que él, que solía ayudarle a subir al sofá y con el que compartía horas y horas de juegos.
Sin embargo, Arthur falleció recientemente y los dueños le enterraron en el jardín, según publica BBC Mundo. Entonces Oscar, sin entender muy bien lo que estaba ocurriendo, esperó hasta la noche, desenterró a su amigo y llevó el cadáver de vuelta a casa.
Introdujo a Arthur por la gatera y lo lamió para quitarle la tierra adherida a su cuerpo.
Cuando los dueños contemplaron lo que había ocurrido, tuvieron que enterrar al gato nuevamente, pero esta vez no dejaron que Oscar presenciara la ceremonia y compraron otro gato para que le hiciera compañía.


¿Por qué los perros buscan en la basura?



Si tienen un olfato tan refinado, ¿por qué los perros al salir a la calle lo primero que hurgan es la basura, se acercan a rincones contaminados y luego regresan felices al lado de sus amos con olores nauseabundos?
Según César Milan, más conocido como “El encantador de perros”, los canes no actúan así porque buscan oler mal, se revuelcan en residuos y hasta en orines para impregnarse de aromas fuertes y luego, al encontrarse con otros canes, puedan liderar la manada. “Al olfatear a un perro que, al parecer, ha salido de cacería y por eso huele mal, los demás animales le confieren un estatus importante”, sostiene.
A su vez, el doctor Miguel Anicama de la Clínica Veterinaria Pretty Pet, añade que los perros se comportarían así, porque en su evolución llegaron a ser animales carroñeros y comían solo desechos. Es decir, los aromas extraños le son familiares y su predilección hacia ellos le son transferidos de generación en generación. Una conducta natural e instintiva.
El experto aconseja que es preferible no regañar ni mucho menos golpear a la mascota cuando tenga este comportamiento, pues aunque cueste aceptarlo, lo seguirá haciendo. Es mejor pronunciarle un rotundo “no”, distraer al animal cuando se vaya acercando a un lugar pestilente y hacer que siga su marcha. 


Un perro cuida de un niño con síndrome de down



De acuerdo a las imágenes de un video colgado en el portal de YouTube, un labrador se preocupó de acompañar y cuidar a un niño con síndrome de Down situado junto a él, con el que además compartió miradas y cariños.
Hasta el momento se desconoce la procedencia del video. No obstante, durante los últimos días ha alcanzado enorme relevancia en redes sociales como Twitter y Facebook.




¿Qué piensan los perros?





N
adie había registrado imágenes de los procesos mentales caninos... hasta ahora. Investigadores de la Universidad Emory en Atlanta, Estados Unidos, captaron una imagen de resonancia magnética funcional del cerebro de un perro que no ha sido sedado. Estas imágenes muestran regiones cerebrales mientras se ejecutan tareas específicas.
"Fue increíble ver las primeras imágenes del cerebro de un perro totalmente alerta", dijo el Dr. Gregory Berns, experto en neurología de Emory.
"Hasta donde sabemos, nadie habia logrado hacer esto. Y esperamos que la metodología abra todo un nuevo capítulo en las investigaciones sobre la cognición de los perros y su relación con los seres humanos, desde una perspectiva canina".
"Como los perros no hablan, no sabemos realmente cuánto entienden. Esperamos obtener una respuesta a través de estas imágenes", dijo Berns a BBC.
La idea del proyecto con animales surgió cuando Berns supo que un perro de las fuerzas militares estadounidenses había participado en el operativo que mató a Osama Bin Laden.
"Si los perros podían ser entrenados para saltar de helicópteros y aviones, pensé que también podíamos enseñarles a entrar en un tomógrafo".
Todo el proceso fue aprobado por un comité de ética y cuidado animal de la universidad. En esta fase inicial de proyecto participaron dos perros, Callie y McKenzie. Ambos fueron entrenados durante meses a saltar y entrar voluntariamente en el tomógrafo y a mantenerse completamente inmóviles mientras los investigadores medían su actividad cerebral.
Berns construyó incluso un modelo de tomógrafo en su casa para que Callie se habituara a ingresar al aparato. Los investigadores enseñaron a los perros a usar protectores en sus orejas debido al ruido del aparato. También aprendieron a colocar la mandíbula sobre un soporte y a no moverse durante el estudio.
"Sabemos que los perros están cómodos con el estudio por su lenguaje corporal", dijo Mark Spivak, otro de los investigadores. "Callie incluso sube al aparato sola, sin que nadie diga nada y antes de que sea su turno".
En el primer experimento, los científicos registraron la actividad del cerebro de los animales ante diferentes estímulos, como señales que los investigadores hacían con las manos.
"Los resultados muestran que los perros prestan mucha atención a las señales humanas", dijo Berns.
Las imágenes captadas son "un primer paso. Queríamos saber si era posible obtener registros con imágenes de resonancia magnética funcional en el caso de perros despiertos", dijo el neurólogo.
El próximo paso es buscar respuesta a "toda un variedad de preguntas sobre la comunicación entre perros y seres humanos. ¿Cómo representan los animales a los seres humanos? ¿Nos ven como seres individuales? ¿Tienen empatía?".